23 enero 2019 · En los medios

Diario La Nación recomendó los churros del Topo

Recorrido: 4 lugares para degustar los mejores churros
Muchas panaderías y confiterías los ofrecen. Sin embargo, no es tan fácil dar con unos buenos churros. Claro que, idealmente y en el imaginario colectivo asociado al verano, lo mejor es saborearlos con el mar de fondo y un mate en la mano; aunque lo cierto es que, quienes nos quedamos en la ciudad, no tenemos por qué privarnos de este placer goloso.

Mucho menos sabiendo que, además de los clásicos, hay novedades en el escenario gastronómico que los tienen como únicos protagonistas. Aquí vamos entonces a recorrer 4 lugares en donde encontrar esos que nos hacen recordar por qué, a pesar de ser la bomba de harina frita que son, los amamos tanto:

JUAN PEDRO CABALLERO
Una churrería abrió en Palermo. Tiene toda la onda, unos churros tan originales como ricos, y es obra de dos exitosos jóvenes emprendedores que ya cuentan con varios sucesos sobre la calle Thames (Niño Gordo, Carnicería y Chorix). Como en el resto de sus locales, Pedro Peña y Germán Sitz, se propusieron darle una vuelta de rosca a un clásico bien arraigado en la cultura de los argentinos. Por eso, además del típico relleno (servido sin azúcar arriba -ya que el dulzor se lo brinda el dulce de leche- y con trozos de galletitas en las puntas), podes encontrar postres reversionados en formato de churro como lemon pie, “choco dark” (con peperonccino), cannolli o banana Split. A su vez, ofrecen variantes saladas que no se quedan atrás, como la de bacon o de jamón crudo y tomate.

FÁBRICA DE CHURROS OLLEROS
Hay lugares a los que siempre volvemos: sabemos que siguen ahí, ofreciendo un producto con la misma calidad aunque pase el tiempo. Es el caso de esta churrería en pleno barrio de Chacarita: desde hace más de 50 años, con solo un simple mostrador para encontrarnos con el sabor perfecto. La cocina está a la vista, y nos da la garantía de que están recién hechos. Claro que, de solo probarlos, ya no quedan dudas. Según sus dueños, el secreto esta en el cuidado en los detalles en el proceso de producción, así como la calidad de la materia prima. ¿El resultado? Churros calentitos y crocantes, todo lo que se necesita para que sean sabrosos.

EL TOPO
Pocas personas que sean asiduas habitués de Villa Gessell y Mar Azul pueden desconocerlos. El Topo es una marca registrada en cuanto a la calidad de los churros: no hay como los que ellos hacen.
Todo comenzó en 1968, cuando una pareja buscaba salir del ahogo económico de Capital y fueron a probar suerte a la costa. Allí crearon esta empresa familiar, que hoy continua más vigente que nunca, con local nuevo en Mar Azul donde te recibe un topo gigante. Porque si bien no hay nada como saborearlos en la playa al caer la tarde, lo cierto es que no hay churro más rico que el recién salido, servido en el mostrador.

LA CHURRETERIA
Otra de las novedades en el rubro. Con un pequeño local dentro del Mercado de San Telmo, hace un año abrió sus puertas esta churrería, tan monona como rica. El punto estratégico, donde confluyen vecinos y turistas, invita a probar, además de los clásicos, los de estilo madrileño: difícil resistirse a esta variedad hecha con una masa algo más seca, bien largos y finitos, con el topping de chocolate derretido para mojarlo. Otra de las variantes tan ricas como instagrameables, las “porras”: churros en forma de looping, con un baño de chocolate y decorados con grana de colores.

Diario: La Nación
Fecha: 23 de enero de 2019